No es más hombre ni más patriota el que no llora. Miguel de Molina y las políticas de la memoria

Julio Arce

Con la frase con la que titulo esta comunicación finalizaba Miguel de Molina la entrevista que concedió desde Argentina al canal autonómico de Andalucía en el año 1990. Miguel Frías Molina, conocido artísticamente como Miguel de Molina, fue un cantante y bailarín español nacido en Málaga en el año 1908 y fallecido en Buenos Aires en 1993. Desde su debut en los escenarios españoles a finales de los años veinte cosechó grandes éxitos, primero como bailarín en producciones tales como El amor brujo (producción de Antonia Mercé, La Argentina, de 1934) y luego como cantante, con creaciones como Ojos verdes (Rafael de León, Salvador Valverde y Manuel Quiroga) o La bien pagá (Ramón Perelló y Juan Mostazo).

A pesar de las simpatías del franquismo hacia la copla como canción popular nacional, Miguel de Molina tuvo que exiliarse en 1942 a Latinoamérica a causa de la persecución que sufrió por haber colaborado con el régimen republicano y por realizar un tipo de espectáculos considerados moralmente inapropiados.

Buenos Aires fue su lugar de residencia casi ininterrumpidamente desde 1942 hasta su muerte acaecida en 1993. En la ciudad porteña desarrolló un tipo de espectáculo músico teatral orientado a la población de origen hispano que combinaba la nostalgia de la “madre patria” con la sofisticación de las revistas modernas y la manifestación de un estilo personal extravagante.

Sin embargo, el principal objetivo de esta comunicación no es analizar la trayectoria de Miguel de Molina en el contexto de la música popular en España o Argentina, sino analizar el proceso de rehabilitación de la figura del artista en el contexto de la recuperación de la “memoria histórica” que comenzó a producirse en España tras la muerte de Franco y que aún está en vigente. España “canonizó” a un bailarín y cantante que hizo fuera lo que no le dejaron hacer en su propio país. Para llevar a cabo este propósito me basaré en la metodología utilizada por Paloma Aguilar[1] para el análisis de las “políticas de la memoria” aplicadas en España durante la Transición y en los planteamientos de Víctor Mora[2] y Fernando Olmeda[3] sobre la represión franquista la identidad sexual.

[1] Paloma Aguilar: Políticas de la memoria y memorias de la política. El caso español en perspectiva comparada, Madrid: Alianza Editorial, 2008.

[2] Víctor Gaspar Mora: Al margen de la naturaleza: la persecución de la homosexualidad durante el franquismo: leyes, terapias y condenas, Madrid: Debate, 2016.

[3] Fernando Olmeda: El látigo y la pluma: homosexuales en la España de Franco, Madrid: Oberón, 2004.