Sonidos y movimientos en rebelión: el fandango en México

Gonzalo Camacho

El fandango en México emerge de la mixtura cultural de los pueblos indoamericanos, africanos e ibéricos. Surge de los entrecruzamientos de prácticas religiosas, musicales y dancísticas. Es la construcción de un espacio sonoro festivo, utópico, sagrado, subalterno. Encuentro de cuerpos, deseos, esperanzas, quimeras, desobediencias, contradicciones. Desde la utopía, el fandango comienza a confrontar la realidad que se vive, cuestionando la pobreza y la injusticia como voluntad divina. Se socializan los afanes de rebeldía, se expresa una crítica social a las clases hegemónicas a través del humor, la risa, el baile. Sonidos y movimientos en rebelión, presencia de una subalternidad mixturizada que se ha ido unificando y fortaleciendo a golpe de injusticias y dolor. Por ello, el fandango fue perseguido por la iglesia y sancionado por el gobierno. Sus coplas fueron proscritas, sus movimientos corporales prohibidos, su sentido religioso desacreditado como pagano, profano. Ante la imposibilidad de acallar esas voces en rebelión, el Estado mexicano ha empleado desde ese entonces y hasta ahora, estrategias abocadas a controlar dichas expresiones musicales y dancísticas. En la presente ponencia se parte del supuesto teórico de considerar la música y la danza como formas de interacción social y humana que permiten expresar aquello que es rebelde al concepto, al lenguaje mismo. En este sentido, se explora el surgimiento del fandango como réplica al poder hegemónico, desacato al disciplinamiento del cuerpo que infringe las estrategias de control social impuestas por el estado-iglesia en la Nueva España. Se parte de las propuestas de Foucault acerca del disciplinamiento del cuerpo y el poder. Se incursiona en los planteamientos de la antropología del cuerpo. Así, en el fandango, el cuerpo es atravesado por la música, la danza, el verso. Se constituye en dispositivo y disputa política.

******

Rebellious sound and movement: The fandango in México

The fandango in Mexico emerges from the cultural mixture of Indoamerican, African and Iberican peoples. It surges from the crossing of religious, musical and dance practices. It is the construction of a sound space, a festive, utopian, sacred and subaltern. Gathering of bodies, desires, hopes, chimeras, disobediences, contradicts. From utopia, the fandango starts to confront the reality that it’s being lived, questioning poverty and injustice as God’s will. People socialize the rebellious willpower, a social critique to the hegemony is held through humor, laughter and dance. Rebellious sounds and movements, presence of a mixturized subalternity that has been uniting and strengthening itself under injustice and pain. That’s the reason why the fandango was persecuted by the Church and sanctioned by the government. Its verses were prohibited, its corporal movements as well; its religious meaning discredited as being pagan, profane. Facing the impossibility of shutting down these rebellious voices, the Mexican State has used, since then until now, strategies  whose aim has been to control such musical and dance expressions. The present communication departs from the theoretical supposition that holds music and dance as human and social interaction, which in turn, allow to express all that is rebellious to the concept and language itself. In that sense, the emergence of the fandango as a reply to hegemonical power is explored, as a contempt to the discipline of the body that transgress the social control strategies imposed by the church-state in the New Spain.  This presentation is based one Foucault’s  proposal about the discipline process of the body and power. It also  incursions on the anthropology of the body’s approaches. Thus, in the fandango, the body is crossed through dance, music and verse. It is established as dispositif and political dispute.